XXIV-X
A mí que me pueden las prisas, y los nervios y la Luna; a ti
que te cuesta la vida sin sonrisas, sin poesía.
A mí que nací en
Invierno y a ti que naciste en Otoño, a nosotros que nos conocimos en
Primavera, y supimos lo que era el amor en Verano.
A mí, que con mis manías y mis preguntas, me enervan los
Domingos. A ti, que con tus carcajadas y tus comas, te encantan los silencios. A
ti y a mí, y a la Primavera y a la gente que canta desafinando.
A los que primero se
leen el final del libro (y a los amantes de la niebla). A los que creen en el
amor, y en las revoluciones y en las sonrisas sinceras. A ti, a mí, a los que
aman los días de lluvia y también quieren saborear los días no tan buenos. A
los profesores de matemáticas, a los de latín, a los de historia, a ti, a mí.
A los impacientes, a
los que se pierden por las calles de Madrid, y joder lo que les gusta. A los
que ven 20 oportunidades de encontrar el amor de su vida, y no un simple
paquete de tabaco. A los que piensan que las estrellas se pueden contar, a ti,
a mí, a los amantes de las medias sonrisas, de las medias rotas... A ti, a mí,
a los puntos suspensivos al final de las historias. A ti, a ti, a ti, a ti, a
mí….

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